Estamos en el año del bicentenario del nacimiento de Pierre Joseph Proudhon. Es preocupante que a pesar del tiempo transcurrido su magna obra constructiva sea desconocida por muchos, cuando no tergiversada por otros para servir a propósitos autoritarios sea de los capitalistas de la empresa privada (liberticidas o fascistas de mercado) o de los capitalistas de Estado (marxianos).
Proudhon como muchos de los anarquistas tuvo carencias materiales y tuvo que auto formarse. Nuestro maestro anarquista o “gran filósofo y tribuno plebeyo” tuvo como constante motivo inspirador la justa y necesaria obtención de justicia. Para dicho efecto, realizó innumerables estudios desde filológicos hasta estudios autodidactos de filosofía, economía y derecho. Ello se constata en los 37 volúmenes de sus Obras Completas y, además, en los 14 volúmenes de su Correspondencia.
Hizo una crítica severa a la propiedad, a presuntas y jactanciosas ciencias como la economía y el derecho, a instituciones como la democracia, el sufragio universal, etc. Se opuso con sólidos argumentos tanto al libre


