Argentina – Pacto Social y Represión: un balance del kirchnerismo.

Publicado: ndUTCp3017UTC06bMon, 02 Jun 2008 20:17:23 +0000UTC 28, 2008 en Periodico Número 2

A 100 días de realizado el cambio de mandatario presidencial, podemos afirmar sin dudas que la política sigue siendo la misma: se profundiza la represión a los sectores organizados del pueblo mientras se continúa beneficiando a los mismos.

El gobierno de Néstor Kirchner, sucedor de Duhalde, tuvo como misión volver la situación a sus cauces luego de las movilizaciones populares de 2001-2002. Con un discurso “izquierdista” y gracias a los recursos inagotables del Estado, logró cooptar a numerosos sectores que habían sido partícipes de la rebelión de 2001, sobre todo a movimientos piqueteros y organismos de DDHH. A estos sectores se le unían el progresismo, parte de la burocracia sindical y una serie de intendentes, senadores y gobernadores de la cohorte menemista-duhaldista, formando una amalgama heterogénea, sin un programa claro aglutinante. En lo económico profundizó el modelo impulsado por Duhalde, manteniendo la tasa de cambio alta para favorecer a los grandes exportadores y esperando reavivar la industria “nacional”. El gobierno navegó en las olas del superávit fiscal bancado por el bolsillo de los trabajadores (los impuestos al consumo son un tercio de las entradas fiscales), y aumentado por las retenciones a las exportaciones agrícolas.

Con estos fondos financió la creación de sus alianzas políticas y concretó la alianza más importante: los subsidios millonarios al transporte, el mantenimiento de las privatizaciones y las concesiones a ciertos empresarios (por ejemplo el “regalo” del paquete accionario en YPF a Eskenazi), le granjearon la adhesión de amplios sectores de la burguesía. En cuanto a política internacional, más allá de montar un espectáculo patético de “luchador antiimperialista”, de hecho fue quién más pagó al FMI, endeudándose con el Banco Mundial y el Club de París en el proceso. Contribuyó también con tropas para la ocupación que desangra Haití, jugando para los intereses de EEUU, haciendo el trabajo sucio mientras los yanquis hacen lo propio en Irak.

En cuanto a los movimientos populares, más allá de la voluntad del activismo, era evidente que el impulso de 2001-2002 había pasado. El protagonismo de los movimientos barriales y de desocupados se fue agotando por la triple acción de la cooptación de varios sectores, la reactivación económica y la represión que se cernió sobre todos los sectores que se mantuvieron en lucha. La antorcha paso de manos, sin embargo, y durante el gobierno de Kirchner se empezaron a dar luchas de diversos sectores de trabajadores ocupados. En varios casos la lucha desbordaba claramente los canales de contención de la burocracia sindical, se dieron experiencias de acción directa, se fue retomando la práctica de la asamblea… La respuesta oficial fue y es una sola, la represión, a veces encubierta y “tercerizada” en las impunes patotas de la burocracia, a veces abierta, a cargo de las fuerzas represivas estatales.

Es que la represión no fue un recurso más entre varios: fue el principal. Durante el autoproclamado “gobierno de los derechos humanos”, cerca de 900 personas murieron en consecuencia de la represión gubernamental, en casos de “gatillo fácil”, represiones en cárceles, etc. Más que en cualquier otro gobierno desde el fin de la dictadura militar de 1976- 1983. Entre los casos más paradigmáticos podemos nombrar la militarización de la provincia de Santa Cruz y el asesinato del docente Carlos Fuentealba, que falleció luego de que un policía le disparase con una escopeta de gases lacrimógenos dentro del auto donde se retiraba de un corte de ruta. El gobierno de Cristina Fernández y la aplicación del Pacto Social.

En las elecciones presidenciales del año pasado el kirchnerismo hizo un trueque, llevando de candidata a la esposa de Néstor Kirchner y Senadora Cristina Fernández. El objetivo de los Kirchner es recuperar el aparato del justicialismo en su totalidad, razón por la cual Kirchner será candidato a la presidencia del Partido. A más de tres mese podemos hacer un balance. El modelo económico sostenido por los Kirchner, basado en la exportación, apoyado en el precio del dólar y la suba de los precios internacionales de los productos agrícolas (especialmente la soja), está entrando en un punto en el que choca con contradicciones. Por arriba lo amenaza el descontento de la burguesía agraria por las retenciones a la exportación. Desde abajo, la inflación de los productos de consumo popular, sumada al crecimiento económico, ha llevado a muchos sectores de trabajadores a luchar por mejoras salariales y en las condiciones de trabajo.

Estas luchas, en muchos casos, desbordan la contención de la burocracia y se llevan adelante mediante las herramientas de la acción directa. La estrategia del gobierno para evitar el recorte de las ganancias fabulosas del empresariado y Argentina – Pacto Social y Represión: un balance del kirchnerismo. contener las luchas es la aplicación del “Pacto Social”. Un pacto social es un acuerdo entre las asociaciones empresariales y la burocracia sindical, que significa la congelación de los salarios y el aplazamiento de las discusiones salariales. El Estado vendría a ser el garante de la “justicia social”, que permite que los lobos anden sueltos mientras ata de patas a los corderos. El gobierno aún no ha logrado la firma de un acuerdo claro; pero la sumisión de la jerarquía burócrata de la CGT y la CTA queda evidente con dos ejemplos. Por un lado, Moyano, mandamás de la CGT, adelantó 4 meses las paritarias para arreglar un mísero 19,5 % de aumento (mientras la inflación en el último año estuvo por el 25 %), “marcando la cancha” para los demás gremios. La burocracia traidora de los gremios docentes (entre ellos CTERA, gremio del Secretario de la CTA Hugo Yasky) arregló un 24 % luego de pedir un 34%, con la suma de una cláusula antiobrera que garantiza un número mínimo de días de clase, en definitiva una capitulación.

La situación para los trabajadores y el pueblo es aún de resistencia, y todo indica que los pequeños grupos de activistas y las experiencias aisladas no podrán pasar a la ofensiva en el corto plazo contra la patronal, la burocracia y el gobierno aliados. Pero tenemos una tarea, que es la de construir en los lugares de trabajo y rodear de solidaridad a cada lucha, poniendo palos en la rueda de la avanzada burguesa y contribuyendo al reagrupamiento de las fuerzas del movimiento obrero.

Los anarquistas debemos firmemente sumergirnos en esta tarea.

Por eso decimos, ante la avanzada del frente patronal,

¡construyamos organización para la resistencia!

enviado por un compañero de la Red Libertaria de Buenos Aires.

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