HACIA LA UNION DE LOS ANARQUISTAS. TERCERA PARTE

Publicado: stUTCp3150UTC10bWed, 01 Oct 2008 21:50:53 +0000UTC 28, 2008 en Periodico Número 3

Me reitero en confirmar nuestro deseo de lograr y mantener la Democracia Directa y nunca ceder el poder de tomar decisiones a los Delegados, lo que implica una delegación del poder que es lo que justamente criticamos de la llamada “democracia representativa” (burguesa).

 Sin embargo, hay algunos que continúan oponiéndose a lo que planteamos, diciendo que ellos tienen el derecho de otorgar ese poder a los delegados. Ellos dicen que confían en que los delegados, conocedores del grupo, actuarán en la mejor forma en defensa de sus intereses. Pero esto es sencillamente falso, porque es ignorar la inevitabilidad del desacuerdo/discrepancia. La actitud de estas personas más bien las excluye de participar en la discusión de los temas pendientes, abandonando su naturaleza de seres pensantes y otorgando esta función a otros, a una minoría.

 

En fin, hay otros que piensan que la rotabilidad de las funciones de delegados evita la constitución de élites, o por lo menos la bloquea, pero aún así esto significa ceder el poder a los otros, renunciar al poder individual y colectivo en la toma de decisiones.

 

A estas alturas de la exposición, cabe aclarar algo: la Democracia Directa no significa que todas y cada una de las decisiones son tomadas por todos.

 

Evidentemente, esto sería imposible y absurdo. Decisiones sobre los temas de la vida, grandes o pequeños, como los proyectos particulares o la gestión en los hogares, etc., serán tomadas por los directamente implicados. Sólo las decisiones que tienen una consecuencia global, general, serían tomadas en las  Asambleas Generales. Cualquier orden social tendrá su propia división de las labores  con tareas especializadas, siendo las decisiones tomadas por las personas directamente implicadas en esas labores. El error es pensar que la toma de decisiones en sí misma es una tarea especializada. Es este error o aberración de la sociedad capitalista o del capitalismo de Estado, llamado falsamente “socialismo”, que está en el origen de la constitución de clases políticas privilegiadas, llamadas en última instancia sólo a conservar su poder particular al servicio del capital privado o de Estado.

 

En todo caso, es un hecho que nosotros sólo podemos derrotar a los capitalistas quitándoles el poder de tomar decisiones de sus manos, que afectan a todos los ciudadanos de una sociedad,  reubicándolas como potestad de Asambleas Generales soberanas, es decir, cuando se instaure una Democracia Directa como proceso en el que participen todos.

 

Ahora, ¿cómo llegar a gozar de una Democracia Directa?. Este tema y ejemplos concretos tomados de la realidad actual (como los casos de Oaxaca en México y El Alto en Bolivia), los vamos a tratar en nuestro cuarto capítulo, en el número 4 de “Humanidad”, para que se sepa y no se permita que nadie oculte o censure la viabilidad de la transformación social en el nivel político, es decir, en la toma de decisiones haciendo uso de la Democracia Directa y de la Libertad.

 

Payman Piedar

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