Presencia libertaria en el Perú

Publicado: thUTCp3131UTC10bThu, 16 Oct 2008 14:31:48 +0000UTC 28, 2008 en Periodico Número 4

¡La anarquía ya esta aquí!

Generalmente siempre que se habla de socialismo se identifica mecánicamente con marxismo o con socialdemocracia. Quienes incurren en tamaño error son muchas veces católicos, liberales, fascistas. Lo más triste es que marxistas también caen en la misma cantaleta. Si nos remitimos a la historia y a los textos tenemos que hubo socialismo utópico y socialismo científico. Es más Marx que es un autor muy difundido en nuestros medios sindicales y universitarios en el “Manifiesto Comunista” habla incluso de
socialismo feudal. Del socialismo utópico es un digno representante Fourier. Un autor poco leído ayer y hoy en el Perú. Eso debido a que algunos se basan sólo en sus viejos manuales de materialismo dialéctico–histórico y consideran que todo aquello que no es mencionado allí o es etiquetado de burgués o pequeño burgués, reformistas, revisionistas, anti –comunistas, o contra–revolucionario, por tanto no vale la pena conocerlo. Algunos más abyectos al autoritarismo de sus iluminados jerarcas político partidarios obedecen ovejunamente sobre un índex de textos prohibidos de leer para la militancia. Este penoso caso lo han sufrido las huestes del PCP y de los socialfascistas de Patria Roja (Perros). Consideramos necesario volver a leer a Fourier. Este autor no sólo ha sido objeto de silenciamiento sino que incluso ha sido víctima de los liberticidas liberales. Así tenemos que Ludwing Von Misses escribió en su libro “El liberalismo” sobre el
“complejo de Fourier”. ¿Por qué? Por la sencilla razón que Fourier critico los fundamentos del liberalismo. ¿Y eso que tiene que ver con nosotros? La respuesta es que el complejo de Fourier no es algo que le incumba sólo a este individuo sino que se hace extensivo a todo aquel que cuestione a los ídolos del templo liberal. Los liberales dicen ser tolerantes y antidogmaticos, pero todo ello acaba en la confrontación de ideas y en tiempos de ascenso popular. Resultan en la práctica tan intolerantes que tienen que recurrir al fascismo para salvar sus dogmas de propiedad privada de los medios de producción, división social del trabajo, jerarquías, producción indiscriminada de mercancías (inclusive superfluas) etc. De paso salvan sus privilegios. Adicionalmente debemos recalcar que para hablar de complejos es necesario mínimamente tener formación en psicología. Misses no era Sigmund Freud. Misses fue sólo economista. Economista lacayo del Capital. Así que mal hace de escribir sobre complejo de Fourier. Con su misma retorcida lógica
también nosotros podríamos hablar de complejo de Von Misses y aplicarlo a cualquier plumífero de la reacción. Respecto al socialismo científico se ha escrito mucho. Por obra y gracia de Marx y Engels se entiende como sinónimo de marxismo. Pero es válido preguntarnos: ¿el socialismo necesariamente debe ser científico?, ¿Quien es el ente para evaluar la cientificidad del socialismo?, ¿Cómo podemos probar
que el socialismo es científico?, ¿Aquel socialista que no es marxista es anticientífico, científico burgués (¿?) ó también es científico o potencialmente pueda llegar a serlo? Desde nuestra posición libertaria Proudhon fue socialista científico. Y podemos incluso defender esta tesis acudiendo al mismísimo Karl Marx. Mucho es lo que se puede leer y escribir sobre el movimiento libertario. Abunda información por doquier, por medio de libros clásicos, periódicos (como “Tierra y libertad” publicado por la Federación Anarquista Ibérica (FAI) o “La Protesta” (tanto en su versión argentina, o peruana)), revistas, cancioneros,
poemarios y con los adelantos de la revolución tecno–científica a través de las bibliotecas libertarias en Internet como es el caso de la “Biblioteca Antorcha”.Alguna vez debatiendo en el Agora Popular con un tal
Jaime (muy orgulloso él de adherir a la ideología de la clase) evidencia la total ignorancia que se tiene sobre el anarquismo. Según este sujeto el anarquismo era idealista porque Proudhon “había bebido de los Enciclopedistas que eran Teósofos” y por ello eran soporte del capitalismo. Tamaño contrabando. Al intervenir tuve que esclarecer que los muy materialistas y ateos de Marx y Engels estudiaron la obra de los enciclopedistas y que inclusive la recomendaban para sustentar el ateísmo. También el hecho de ser materialista no asegura ser revolucionario, ni el ser idealista lo hace a uno automáticamente reaccionario. Tanto es así que J.C.M. lo planteo en “Defensa del Marxismo”. El mismo Vladimir Ilich Ulianov, en alguna ocasión, afirmo categóricamente que era necesario tener 12 Tolstoy en la revolución rusa. No esta demás recordar que por su obra Tolstoy esta considerado anarco–cristiano. El filósofo Libertario Angel Capeletti por tanto, lo consideraba idealista. La cosa no queda allí porque el mismo Lenin planteo publicar las obras
de Bakunin y Kropotkin. Incluso a este último trato de darle cierto grado de protección Estatal, aún a sabiendas del contenido de las “cartas al camarada Lenin”. Esos “idealistas, reaccionarios, anti partido y anti dictadura del proletariado”, en vez de disfrutar de las prebendas del régimen capitalista, denunciaron ayer y hoy sus falacias y su oprobiosa iniquidad. Dieron generosamente sus vidas en aras de un mundo mejor. El mundo nuevo, Sin Dios ni amo. Ejemplo de ello lo tenemos en los mártires de Chicago y durante la revolución social en España. Es más, en base a esto rete a tal charlatán a efectuar un balance histórico entre quienes se beneficiaron con el accionar libertario y con el de su social fascismo senderista.
Así tenemos que en el Perú las primeras sociedades de resistencia, sindicatos revolucionarios (no reformistas e incluso anti–reformistas), prensa netamente obrera, bibliotecas obreras, veladas artístico–culturales, difusión del ideario libertario entre nuestros indígenas, fueron obra de los anarquistas. Todo ello se hizo en la medida que desde aquel entonces la ignorancia sobre la cuestión social era sumamente alarmante. Proudhon tuvo el acierto de escribir en su magna obra ¿Qué es la propiedad? que: “La ignorancia general provoca la tiranía general”. Por tanto es necesario estudiar y conocer como funciona el sistema establecido, así como es nuestra situación que tenemos y de que adolecemos para así estar aptos para la
confrontación con los capitalistas en cualquier nivel. Todo esto se materializo en la práctica cotidiana de la acción directa (boicot, sabotaje, Huelgas) en contra del Capital y el Estado.
Tuvimos la FORP y la FOL. Nuestro proletariado obtuvo la tan anhelada conquista histórica de las 8 horas y una serie de leyes en beneficio del pueblo peruano. En aquel entonces se laboraba hasta 16 horas diarias. Durante casi 11 años de ardua e infatigable labor, anarquistas de la talla histórica de Manuel Caracciolo Levano, Delfín Levano, Carlos Barba, Fonken y tantos más, organizaron en base a los principios filosóficos anarquistas a nuestra naciente clase obrera. Este hecho trascendental en la historia de las luchas sociales en nuestro medio ha sido olímpicamente soterrados por J.C.M. y su secretario Ricardo Martínez de la Torre.
Entonces en base a lo anteriormente mencionado tenemos que quien se benefició con el accionar libertario en Perú fueron los mismos trabajadores peruanos. Para ello no fueron necesarios las chácharas liberales, ni los jefes máximos, ni las vanguardias que nos iban a llevar al comunismo sin revolución alguna.
Por ello que aún en situaciones difíciles y adversas el batallar libertario por libertad y justicia es apreciado con más afecto y respeto por parte de los trabajadores peruanos no contaminados por la aristocracia obrera. En contrapartida, de la guerra popular (que de popular sólo lleva el cliché) de los fanáticos y tanaticos seguidores de Guzmán Reinoso (metafísico en filosofía y socialfascista–claudicante en su accionar político) únicamente se beneficiaron los jerarcas del Comité Central. La militancia muertos o en cárcel, comunidades indígenas barridas a fuego por el genocidio tanto estatal como de la secta con ínfulas político–partidaria, el descrédito e inclusive aversión sobre todo por parte de los jóvenes de palabras como socialismo ó revolución.

Manuel G. Humala Urrutia

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