LA HUELGA MEDICA, LA CUESTION DE LA SALUD EN EL PERU Y NOSOTROS LOS ANARQUISTAS.

Publicado: thUTCp3115UTC10bTue, 28 Oct 2008 00:15:05 +0000UTC 28, 2008 en Periodico Número 5

Antes de escribir este artículo, tenía la intención de hacerlo a manera de un testimonio personal, pues en el escaso tiempo de dos años, he tenido que lidiar con el sistema de Salud en el país en tres oportunidades: cuando sufrí un accidente cardiaco (Agosto 2006, en que pasé una semana en el hospital de urgencias Casimiro Ulloa), luego en mayo de 2007 para operarme de cálculos a la vesícula en el Hospital Loayza y, finalmente, a fines de Agosto de este año cuando mi hermana mayor estuvo internada en el Casimiro Ulloa pues había sufrido una fractura del cuello del fémur, más hemorragia interna, hipertensión, crisis diabética, etc., todo lo cual la condujo a la muerte el 1 de Setiembre del 2008 (en el hospital Larco Herrera, de donde provenía en razón de una psicosis crónica que arrastraba desde su juventud.). Bueno, la impresión que he recogido no sólo a lo largo de estos dos últimos años, sino de décadas en que tuve que velar por mi hermana mientras me encontraba residiendo en el extranjero, es que el sistema de salud en el Perú no sólo es malo sino pésimo y casi inexistente para millones de personas, especialmente los pobres que son expulsados de los hospitales cuando no tienen ni un centavo para pagar su curación. Sin embargo, más valioso aún que mi testimonio es lo que manifiesta la Dra. Iliana Romero Giraldo, en la misma víspera de la actual huelga médica, en una declaración a la “opinión pública” que un compañero me remitió a mi correo Internet y cuyos párrafos iniciales transcribo:

 

“Cuando vá Ud. a un centro de salud, posta u hospital del Ministerio de Salud (llamado también MINSA), Ud. debe pagar por TODO lo que vá a recibir: ticket de atención, medicinas, exámenes, apertura de historia, carnet, etc., aún cuando sea un caso de EMERGENCIA ¿sabía que es un derecho contemplado en la Constitución que el Estado peruano debe darle todo esto como su obligación?”

 

“Bueno, no hay plata … dicen las autoridades del gobierno y el MINSA, el Ministro a la cabeza, por eso usted y su familiar enfermo deben pagar TODO – a menos costo que si usted fuera a un médico particular o clínica por supuesto- pero al menos se supone que por ese pago USTED DEBERIA OBTENER TODOS LOS SERVICIOS  y sin tener que ir a ningún otro lado¡¡”

 

“¿Qué pasa en la realidad?. Usted va con su dinero –a veces contando las monedas- paga y le dicen: “este examen debe esperar unos días para que se lo hagan” o “no hacemos este examen por falta de equipos o de reactivos” (simples radiografías, ecografías o tomografías, exámenes de sangre, etc). De hecho, he tenido el caso de emergencia de un niño cuya madre recibió la respuesta que su radiografía de pulmón recién se la tomaban en tres días, aún cuando decía urgente en letras grandes, para descartar una neumonía¡¡”

 

“Si va a la farmacia con su receta, posiblemente no encuentre todos los medicamentos que busca pues no hay, el MINSA no compra lo suficiente, si es que los compra. Y si no hay, entonces debe ir y arriesgarse a comprar en una farmacia en la calle, a sabiendas que pueden venderle falso o más caro, por supuesto”.

 

La realidad es todavía peor

 

La Dra. Romero, aún ofreciendo un testimonio muy valioso, no nos describe lo peor: por ejemplo la expulsión de pacientes sin recursos, la negativa en Emergencia a examinar pacientes porque no tienen cómo pagar, el tráfico con los medicamentos, la relación evidente de complicidad con los laboratorios, las farmacias, los centros médicos privados, etc. Describir la realidad como una administración corrupta de la penuria en materia de servicios de salud a la población del Perú, sería un corolario concreto del análisis que estamos realizando.

 

La huelga médica

 

En primer lugar, no podemos sino apoyar la huelga médica. Sin embargo, apuesto todo lo que gano que esta huelga se levantará cuando la Federación considere que ha obtenido una mejora económica para los galenos (que reclaman la homologación de los médicos del MINSA con los de Essalud, que también han iniciado hoy una huelga). Es decir: todo lo que hablan sobre una reforma integral de la Salud y la propuesta de crear el Seguro Universal de Salud para cubrir a todos los habitantes del país, es pura hojarasca, relleno con la finalidad de hacer popular la huelga. Y de repente tienen algo de razón, pues tal es el problema y tal es el retraso que se ha acumulado a lo largo de todos los gobiernos, que una huelga médica no es suficiente para revolucionar todo (pues eso es lo que se necesita, no una reforma superficial sino una revolución radical).

 

Sería necesaria una huelga general indefinida para doblegar la resistencia del régimen apro-fujimorista, capitalista neocolonial, neoliberal a ultranza, autoritario y maniobrero (pues ha querido crear un antagonismo entre los médicos y el resto de la población, insinuando que son los primeros los responsables de la crisis en la Salud), sorprendiendo a la gente ingenua que podía caer en la maniobra maquiavélica de “dividir para reinar”.

 

Los anarquistas, el Estado capitalista y el Estado obrero y las perspectivas

 

La diferencia esencial entre los anarquistas y el resto de la izquierda es que nosotros los anarquistas no esperamos nada del Estado burgués ni del llamado (por los trotskystas) Estado obrero, sino todo de la inteligencia y el esfuerzo de los trabajadores de la ciudad y el campo, liberados del yugo de la burguesía y de su clase política testaferra, es decir decididos a autogobernarse. La tendencia izquierdista autoritaria es plantear la  estatización total de los servicios de salud, lo que originaría una burocracia aún más frondosa con su cúpula privilegiada, además que los pacientes no tendríamos el derecho de escoger nuestro propio médico personal o de familia (sabemos la importancia psicológica de acudir a alguien en el que confiamos) y, finalmente, la falta de emulación entre los médicos y los centros de salud sería una prima a la mediocridad y a la desidia.

 

Personalmente, como anarquista, me pronuncio por un Sistema de Seguridad Social independiente del Estado, autogestionado tanto por los médicos, el personal administrativo, los enfermeros y enfermeras, como por los usuarios que estarían organizados en lo que llamaríamos “colegios”, o sea grupos de trabajadores asalariados, campesinos, jubilados, desocupados, jóvenes estudiantes, patrones (mientras existan en el sector que no se hubiera aún socializado), quienes mediante elecciones democráticas inclusivas designarían algunos representantes para integrar la Administración autogestionaria del sistema. Además, estos servicios de salud no sólo estarían centralizados en los hospitales, postas médicas y policlínicos, sino que los pacientes podrían consultar médicos instalados particularmente y que serían de su confianza y, además, pagados por la Seguridad social autogestionaria según un listado tarifario igual para todos ellos  (de acuerdo al acto médico realizado).

 

El gran problema es el de la financiación. Hay tanta desocupación, los obreros y empleados ganan tan poco, también los jubilados y jubiladas, los campesinos son tan miserables, tan pobres, que la Seguridad Social Universal y Autogestionaria en el Perú deviene casi utópica en estos momentos (no es lo mismo el sacrificio económico puntual de la familia cuando hay alguien enfermo, que una cuota mensual regular hayan o no enfermos, lo cual es más duro de asumir), por eso párrafos más arriba decía que es necesaria una revolución social y que por ahora tenemos que resignarnos a poner pequeños emplastos en la herida abierta de la salud en esta sociedad peruana que no es la única donde la política oficial linda con la inhumanidad. Esta es una apreciación empírica, sería cuestión de realizar un análisis actuarial y contable para ver si los millones de peruanos en edad de cotizar están en condiciones de hacerlo, incluso pienso grosso modo que el porcentaje a cotizar sería menor que el actual dada la cantidad de asegurados que habrían. Es una cuestión no sólo económica sino también cultural. En todo caso, el debate está abierto entre quienes piensan que lo más fácil es reclamar soluciones y dinero a un Estado adversario y nosotros los anarquistas que siempre buscamos salidas y soluciones que no hipotequen ni nuestra libertad ni nuestra emancipación social, y que no nos expongan a sufrir una dictadura, así sea la del proletariado.

 

17 de septiembre del 2008.

 

Víctor Fréjus.

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