La visión burguesa y la ciudad moderna

Publicado: thUTCp2846UTC02bSat, 28 Feb 2009 02:46:21 +0000UTC 28, 2008 en Periodico Número 7

La burguesía al consolidar su poder, al arribar al Estado, ese gran monstruo punitivo y constructor de imaginarios, también establece su visión del mundo. Esta está basada en el trabajo como forjadora de virtud. Piensan que mientras se tengan más riquezas producto del trabajo se será más virtuoso, el burgués auroral estaba en esta creencia, por su lado el actual es tan vago y decadente como la rancia aristocracia española. Además conciben a la naturaleza como un almacén de mercancías o sino como una materia susceptible de ser transformada en mercancía. A éstas se suma la eficacia a toda costa potenciada por la ciencia y la técnica. Tan dramática es la exigencia de efectividad que observamos que las reglas de caballería para usos de la guerra son trastocadas por la destrucción rápida y contundente de los adversarios gracias al avance de la técnica. Ya no se da la posibilidad de modificar un fin enormemente sangriento haciendo pelear a los más aguerridos de las dos partes como se nos relata que sucedió entre troyanos y aqueos en la antigüedad pero que por la intervención divina (mejor dicho homérica) no se concretó. Ni tampoco discutir los términos de la batalla para saber lo que se haría con los cadáveres, heridos y rendidos. Ahora es fundamentalmente la rapidez en la descongestión y control de los centros de producción y las rutas de transporte. Mucho más tarde vendrán los derechos humanos para los aludidos.

 

Con relación a lo urbano moderno también observamos la marcada huella de la visión burguesa. El campo poco a poco va a ir perdiendo importancia, se convertirá en despensa y basurero de la ciudad, incluso la propia agricultura también por la técnica poco apoco se va a ir urbanizando.

 

Los campos al extenderse el latifundio por la demanda de la industria van a convertirse en áreas de producción estandarizada. La Inglaterra del siglo XVIII es un gran ejemplo de esto, en ella muchos campos van a convertirse en pastizales para alimentar a ovejas y con su lana a las fábricas textiles, mas no sólo los campos sino que también pueblos enteros van a ser arrasados sin indemnizar a los campesinos pobres.

 

A esto debemos sumar la eliminación del derecho consuetudinario de la población rural. El derecho a proveerse de leña y frutos del bosque van a ser eliminados porque ya tenemos un dueño del bosque que mercantiliza ahora sus frutos. Las políticas burguesas y los derechos territoriales de los señores feudales, conectados éstos con la demanda industrial, van a arrinconar a la población rural. Mientras que por el lado de las ciudades se va incrementar la demanda de mano de obra. En este contexto se van a desarrollar olas migratorias del campo a la ciudad y ésta se va a ser paulatinamente más grande y congestionada.

 

Por otro lado, las ciudades antiguas van a perder mucho de su monumentalidad por las razones de la racionalidad económica. Ahora abundarán los cubitos ya que es descabellado construir edificios circulares como de hecho se hacían en la antigüedad (vasta recordar los edificios en honor a Vesta o las edificaciones de Adriano). El espacio ya es mercancía y cada vez es más costoso, por eso tenemos el desarrollo del construcciones hacia arriba y con formas que ahorren espacio. Ahora se viven en panales tapizados insertados en un gran circuito electrónico. Y por ello mismo cada vez más dependientes: un día sin luz y un día sin gasolina pondrían en grave peligro a la ciudad-máquina. La ruptura de uno de sus circuitos la alteraría, es que todo está conectado en esta sociedad donde todo tiene precio. Ya la gente es otra si se va la luz o la señal del cable como también si se cae la señal de internet. Así también, la gente cada vez camina menos en ella y si lo hace es por prescripción médica que también ya se mercantilizó. Precisamente el desarrollo de las ciencias y técnicas vinculadas a la salud van a hacer más congestionadas a las ciudades: cada vez más gente la ocupará, cada vez más personas que superan enfermedades antes letales incrementarán la presión.

 

Por su parte la sociedad capitalista también los enferma con la desocupación laboral, la contaminación ambiental y la disgregación social que les son inherentes. Y así el hombre se mecaniza en un espacio ya mecanizado, ya hecho mercancía. Y los cerdos burgueses gruñen felices encandilados con la idea de que son libres pero también son cosa. Las ciudades modernas no suponen en todos sus niveles progreso más sí decadencia, destrucción de variedad cultural y eliminación de los ecosistemas cercanos a ella, claro que hay cambio pero no superación tanto así que el hombre moderno no ha internalizado físicamente ese supuesto desarrollo porque si desaparece súbitamente la ciudad él va a desaparecer también súbitamente. Si ya ni producir alimentos o construir un refugio puede gracias a la división del trabajo, su futuro sin electricidad es su aniquilación.

 

Mas también en el presente se está aniquilando: Las ciudades modernas son tumbas de asfalto, son hospitales que reinsertan a un mundo enfermo, en tanto las pistas y carreteras son fajas continuas que transportan mercancías para que sean engullidas y luego excretadas por la maquinaria capitalista, pero aquí no termina el proceso porque incluso serán recicladas las excretas pues a la locura del capital casi nada se le escapa.

 

¿A ella estamos condenad@s?

 

LAR

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