Cristián Cancino: Palabras de un encierro y un Montaje Policial

Publicado: ndUTCp3111UTC07bWed, 22 Jul 2009 02:11:32 +0000UTC 28, 2008 en 533960

cancino

El compañero Cristian Cancino hoy está encerrado en las cloacas del penal Santiago

Muchos compañeros han intentado dar a conocer su situación y los hechos que fueron gatillando el escenario propicio para que Cristian fuera el primer acusado en Santiago bajo la repugnante ley antiterrorista. Nunca está de más recordar los hechos, sobre todo cuando el monopolio de la información está en manos de la burguesía, y nuestra voz aún no tiene un alcance social suficiente para comunicar públicamente cada una de las brutalidades del Estado.

Los sucesos se generaron tras el fallecimiento de Mauricio Morales la madrugada del 22 de mayo. Con la escusa de que Mauri vivía en el Centro de Estudio Social “La Idea”, un grupo policial provisto de armamento de guerra se dispuso a allanar las dependencia de la casa ocupada en la calle Sotomayor, en ese procedimiento fueron registrados hasta los últimos rincones del centro  social,  todo  esto  mientras  los  compañeros  habitantes del hogar eran amenazados con armas sobre sus cabezas y puestos frente a la pared con la prohibición explicita de mirar lo que hacían los policías, los compas percibieron rápidamente que más que buscar algo, los asaltantes intentaban colocar algo. Y precisamente eso ocurrió, las bestias que ingresaron a La Idea dijeron haber encontrado pólvora negra en el dormitorio de Cristian Cancino, casualmente un compañero que no se encontraba presente en los momentos del ataque policial. Y la supuesta vinculación se hizo dado que Cristián trabajaba en una empresa minera, y no precisamente de minero, sino que para la empresa contratista encargada del aseo.

A todas luces lo que aquí ha ocurrido es un nuevo montaje policial, que ha mostrado torpe y desesperada a las policías del Estado, las que no han podido atrapar a los esquivos e intrépidos compañeros que han atacado últimamente los símbolos del poder burgués. Como los jefes están presionando y poniendo plazos desde el palacio de la moneda para encontrar culpables, los policías han decidido inventar las pruebas que difícilmente podrían tener como fruto de sus indagaciones.

Y sabemos muy bien que esto no es nada nuevo, ha sido una práctica frecuente en las políticas policiales en Chile, al menos en los últimos 100 años, pero basta con recordar un par del último quinquenio. ¿Te acuerdas de la “fábrica de molotovs”? Hoy sabemos con certeza que fue un montaje creado para satisfacer el deseo de venganza del gobierno por la certera bomba molotov que iluminó la moneda en la conmemoración del 11 de septiembre del año 2006. ¿Recuerdas el allanamiento a las dependencias de la USACH durante el día del joven combatiente del año 2007?

Los acusaron de tener sables para atacar a los pacos y bidones con elementos químicos para la fabricación de material explosivo, finalmente, resultó que los sables eran de un grupo de danza de la universidad y los bidones habían sido extraídos de los desechos de los laboratorios de la facultad de química. Casos como estos hay varios, basta con echar a nadar el motor de la memoria. Por último ¿conoces los escenarios que han dibujado para inculpar a hombres y mujeres mapuches de delitos que realmente no han cometido? Quizás no, te llamamos a que busques, la información está en la red, sólo se necesita un poco de perspicacia para encontrarla.

Aquí no se trata de mostrarnos como blancas palomitas, nosotras somos anarquistas, enemigos del Estado y del capital, no somos inocentes frente a los opresores, somos personas dispuestas a enfrentar con todo lo que tenemos la miseria, la violencia y las desigualdades que este sistema impone día a día. No somos inocentes, somos culpables para el poder, porqué luchamos por un mundo donde se acaben los privilegios de clase, de nacionalidad o de cualquier tipo, un mundo donde nadie pueda gobernar nuestros deseos, nuestra creatividad, nuestras ansias de libertad. Pero las cosas hay que decirlas como son: esto ha sido un montaje, un invento, una falacia creada quizás por qué fiscal desesperado por hacer su pega, y cuando se nos ataca con mentiras nosotros debemos responder con nuestra verdad, Cristián puede asumir su situación como compañero prisionero en un marco de guerra social, pero no puede aceptar cargos que no le corresponden.

La solidaridad es una palabra bastante manoseada, que para muchos significa algo muy distinto; para mí, la solidaridad anarquista no consiste únicamente en dar un abrazo y una palmadita en la espalda a quien está padeciendo con mayor brutalidad la represión, sino que significa no bajar los brazos, intensificar nuestra labor revolucionaria, propagandear incansablemente nuestras causas, hacer que aquello que busca ser disminuido por los poderosos, sea intensificado por ti y por tus compas, que la propaganda se multiplique, que los espacios de difusión libertaria se abran cada vez más, que se expandan hacia el infinito; la solidaridad es acción, acción vindicadora y también acción real en nuestra vida cotidiana.

El Adversario 

Periódico anarquista El surco. Nº V. Julio, 2009.

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