Hace más de veinte años el Chili mata en silencio

Publicado: thUTCp3135UTC08bThu, 13 Aug 2009 04:35:27 +0000UTC 28, 2008 en 533960

Cuando los especialistas iniciaron periódicamente los análisis en el río Chili -departamento de Arequipa- no se imaginaron los resultados. Hoy se sabe que sus aguas cargadas con coliformes fecales (desechos orgánicos) enferman y en casos que ya son contados, ocasionan la muerte. Sí el Chili mata pero…¿por culpa de quién?

Un fuerte dolor de estómago despertó a Pedrito Valdivia (10) a las tres de la madrugada. Presurosamente se dirigió a los servicios higiénicos. Pudo calmar su dolencia, pero como un incómodo despertador, nuevamente un extraño corrimiento en el estómago lo condujo al mismo lugar. “¡Caramba! y ahora ¿qué has comido?”, le preguntaba extrañada su mamá.

Al completarse la luz del día Pedrito tenía que ir al colegio. Era miércoles y no podía faltar. La responsabilidad de cumplir con sus deberes escolares era lo primero. Sin embargo, el molestoso corrimiento en el estómago se prolongó. La desesperación de no encontrar servicios higiénicos oportunamente durante el trayecto, lo forzó finalmente a faltar.

Encontramos a Pedrito saliendo de la especialidad de pediatría del hospital Goyeneche, acompañado de su mamá. Aunque su caso no pasó a mayores, ahora él sabe la principal causa. “El doctor ha recomendado que tenga cuidado al pedir en los restaurantes ensalada de lechuga, tomate y cebolla, mi favorita, porque seguro no lavan bien las verduras”, cuenta detalladamente. Alimentos que son regados indiscutiblemente con aguas servidas del Chili.

El caso de Pedrito fue sólo una consulta verbal médica. En casa su mamá le preparó agua hervida con tres cucharaditas de azúcar, logrando aliviar a su hijo de la famosa diarrea. Sin embargo, la suerte no es la misma para otros infantes.

Según el director regional de Epidemiología, Percy Miranda Paz, un niño de cuatro a cinco añitos, al año se enferma tres a cuatro veces de diarrea. El gasto por atención es de doce soles. Por lo que al año, un padre de familia de escasos recursos económicos, llega a gastar hasta cuarenta y ocho soles por las cuatro consultas, para evitar por ejemplo una diarrea aguda con resultados fatales. Y es que la Organización Mundial de Salud, lo advierte. Aproximadamente 2,2 millones de personas, la mayoría niños, mueren anualmente de diarrea.

Una realidad mundial, que no escapa a la local. El doctor Miranda, revela que en el 2006 se presentaron por semana mil 800 casos de diarreas. El pico más alto en la historia de Arequipa. Hoy la cifra creció. Para el especialista entre las diversas causas, se indica principalmente a una: La contaminación fecal del río Chili.

El Chili está enfermo

¿Pero cómo puede explicarse una contaminación fecal? Desde 1 999, los especialistas de la Dirección Ejecutiva de Salud Ambiental (DIGESA), realizan periódicamente procesos de control microbiológico. Con pruebas contundentes mostradas, el Director de Saneamiento Básico, Elmer Cruz Torres, deja notar su preocupación.

Desde el 2 000 al 2005 y en la actualidad, el ingeniero Elmer Cruz, señala que las zonas más críticas son: Puente Grau -con más de 10 mil unidades de coliformes totales por cada 100 ml (mililitros) de agua y más de 10 mil unidades de coliformes fecales por cada 100 ml- Tingo -con más de 100 mil unidades de coliformes totales por cada 100 ml. y más de 100 mil unidades de coliformes fecales- y Uchumayo -más de 10 millones de unidades de coliformes totales por cada 100 ml y más un millón de coliformes fecales por cada 100 ml- dentro del tipo III.

Los coliformes fecales, son los desechos de los mamíferos de sangre caliente, entre ellos el hombre. Los totales son genéricamente todos los desechos orgánicos producidos por diversos agentes. La ley General de Aguas -17752 es clara. Para el tipo III, que le corresponde al río Chili, sólo se tolera en el caso de coliformes totales, 5 mil unidades por cada 100 mililitros y mil unidades de coliformes fecales por cada 100 ml. Ello se traduce en consecuencias riesgosas para la producción agrícola, fauna y principalmente para las personas”, acepta Cruz.

Desde los setenta, las industrias textiles y de cuero que se ubicaban a lo largo de la Av. La Marina, iniciaron el envenenamiento del Chili. Por milagro, estudios recientes de la Dirección Ejecutiva de Salud Ambiental (DESA), indican que los niveles de: cromo, plomo, cadmio, cobre y arsénico están por debajo de los límites tolerantes.

Los que enferman al Chili

Pero ¿quiénes contaminan con residuos fecales al Chili? La DESA detectó a más de cuarenta y cinco vertederos. Desde la Escuela de la Policía Nacional del Perú, Club Internacional, Club Alemán y otros que paradójicamente debieran dedicarse a la protección del ambiente. SEDAPAR es la empresa que más contamina. “La mayor descarga es por el emisor de Alata a cargo de SEDAPAR con un aforo de 800 litros/seg que ingresa al río sin tratamiento previo y que representa el 70% del total de las aguas servidas de la ciudad”, explica el especialista.

Y, entre los vertimientos industriales, la Molinera Valencia, Gloria S.A., curtiembres Arias y otros no escapan de responsabilidad.

El colapso

“Desde hace cuarenta años, SEDAPAR no ha podido aplicar una política de protección al medio ambiente y a la salud pública”, coinciden diversas entidades. Las razones son técnicas. La planta de Chilpina construida en 1 961 no es la misma. “Entonces trataba un caudal de aguas servidas de 330 lps (litros por segundo), hoy sólo trata un caudal de 130 a 125 lps”, explica el Ing. Omar Gallegos Jara, director de Ingeniería Química de la UNSA. El 90% de aguas servidas van directamente al Chili. Parte de la solución se traduce en definitiva en la construcción de una nueva planta de tratamiento de aguas servidas.

El paseo

Pedrito aún no comprende cómo se contamina el Chili. Así que con el permiso de su mamá, lo llevamos al lugar de los hechos. A la altura de la I.E. Juana Cervantes ingresamos. La emoción por la aventurilla que en principio tuvo, en dos segundos se transformó en una actitud silente. Luego de mirar detenidamente al río, nos dijo con tono exigente: “Huele mal, los mosquitos me están picando. Aquí no hay ni siquiera sapos. ¡Vámonos ya por favor! Le diré a mi mamá que hierva las verduras si de verdad las riegan con esta agua. ¿Pero es que nadie hace nada por descontaminar al río?”.

En ese momento, su voz se tradujo en la voz de miles de niños que no tienen la oportunidad de reclamar y de pedir a los mayores que rectifique sus errores. De que cumplan su papel de salvar al Chili y salvar a la humanidad. Pedrito ya aportó con su voz. ¿Cuál será el siguiente aporte antes de que sea demasiado tarde?

Por: Sonia Ramos B. – Arequipa

Tomado de  http://org-amoryodio.blogspot.com/

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