De empresarios, dictadorzuelos y burócratas sindicales

Publicado: thUTCp3015UTC09bFri, 04 Sep 2009 23:15:55 +0000UTC 28, 2008 en 533960

fujirata 

Los empresarios peruanos siguen en deuda con Fujimori. Las audaces reformas implementadas por el régimen corrupto de Fujimori tienen un epítome en el célebre D.L. 728, denominado presuntuosamente Ley de Productividad y Competitividad Laboral. El propósito de los tecnoburócratas de entonces era darle una mayor flexibilidad  al mercado de trabajo. Actualmente los empresarios se valen de este Decreto Legislativo para prorrogar según su parecer, los contratos de trabajo, vale decir para perennizar la precariedad laboral y los contratos por tiempo determinado. ¿Qué han hecho los dirigentes de la CGTP y de las otras centrales sindicales representantes de los trabajadores peruanos, es decir de los que padecen este régimen arbitrario, para demoler este D.L. heredado de la dictadura? ¿Están las cúpulas sindicales interesadas en ayudar a la mejora de la clase trabajadora? ¿Es suficiente, en un gesto tardío, que se hayan retirado del Acuerdo Nacional? Actualmente el salario mínimo es de S/. 550. Se supone que el trabajador peruano que recibe esta irrisoria suma debe hacer frente día a día al alza criminal de productos de primera necesidad. Esta alza es un atentado abyecto contra la clase trabajadora.

En la Constitución del Estado se señala en el artículo 24º: “El trabajador tiene derecho a una remuneración equitativa y suficiente, que procure, para él y su familia, el bienestar material y espiritual”. En este país, esto se cumple sólo para los representantes, o sea para los que hacen y aprueban las leyes. Los padres y madres de la patria, los presidentes, los alcaldes: todos ellos conforman una casta parasitaria y voraz que vive a expensas de los verdaderos productores de riqueza. Esta élite tiene sus propios intereses de grupo definidos, incluso con antelación. ¿Hay algo más nauseabundo que un político peruano despilfarrando el erario y asegurando su futuro?

Por consiguiente, los trabajadores no debemos esperar nada de estos individuos innombrables, pero tampoco nada de los burócratas sindicales –como los señores Huamán, Gorriti y Bazán-, que viven preocupados en realizar certeras componendas y quedar bien con los gobiernos de turno.

En nuestro país, los primeros anarquistas –estrictamente hablando, anarcosindicalistas- fueron principalmente obreros panaderos, zapateros, trabajadores textiles y otros. Ellos fueron quienes, premunidos por una conciencia de clase y una férrea organización, lograron la conquista general de la jornada de 8 horas, en 1919. Lo mismo ocurrió en muchos países donde se organizaron federaciones obreras conducidas por anarquistas (la FORA, Federación Obrera Regional Argentina, es un ejemplo concreto). Años antes, en 1913, la Federación Obrera Regional Peruana tuvo destacada actuación en la lucha por la jornada de 8 horas en el Callao.

Márlet Ríos

Extracto del texto leído en la Federación de Obreros Panaderos “Estrella del Perú”, el 1 de mayo del 2009.

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