El paro y los miedos de García

Publicado: thUTCp3038UTC09bFri, 18 Sep 2009 03:38:58 +0000UTC 28, 2008 en 533960

alan

Detrás de banderolas y paredes pintadas

En estos días de paro nacional, movilizándome por la congestionada Lima, me percaté de las pintas y banderolas con frases como: NO AL PARO CHAVISTA, FUERA EVO, NO AL TERRORISMO, POR LA FAMILIA Y LA PAZ, SI AL TRABAJO NO A LA VIOLENCIA y muchas otras frases más en paredes y colgadas en postes, vaya paranoia de nuestro mofletudo García Pérez. Recuerdo que el 2006, a finales del gobierno del “sagrado” Alejandro Toledo, Alan participó en un gran paro convocado por la CGTP (con patadita incluida). Parece que sigue buscando fantasmas donde tal vez los haya… Pero, ya no recuerda este líder aprista que su partido se formó también con manifestaciones, revueltas populares,  etapas de clandestinidad y persecuciones, vaya vueltas que da la vida.

Y que decir de los que convocan a este paro: la putrefacta CGTP, careta de Patria Roja-PC unidad, que tienen sus propios intereses de poder político, que utilizan las luchas sociales para lanzarse a un cargo público; y crear un ambiente hostil. Situación propicia para ellos es lo que en estos momentos se observa en los conflictos sociales: su agudización en varios sectores del país. ¡Golpe de Estado! escuché en algunas bocas, tal vez ese sea el temor de García y su gabinete.

¿Pero quién o quienes se beneficiarían con un Golpe? Tal vez los Toledo, los Donayre, los Fujimori, los Hnos. Húmala asomen las garras o, a última hora, previa nacionalización, Evo o Chávez postulen al sillón presidencial como salvadores de la patria; vaya que esto sí sería la pesadilla hecha realidad del señor García.

Sí, miedo de que la amnesia general de su primer gobierno se convierta en descontento nacional, miedo al cambio responsable y sin violencia que tanto promocionó en su campaña electoral, miedo porque ya no tiene cerca a su fiel escudero Jorge del Castillo y mucho menos a su desacreditado -incluso por él mismo- Yehude Simon.

En estos días, toda manifestación popular se justifica, la falta de oportunidad y el descontento en las calles son notorios, las promesas de García -que nunca creí- de aumento de puestos de trabajo las observo en la cantidad de niños, jóvenes y ancianos  que limpian carros, hacen piruetas y venden golosinas hasta el punto, a veces, de hacer el ridículo para poder conseguir monedas para el sustento diario.

Tal vez García teme a las movilizaciones populares (muy aparte de las ambiciones políticas de sus líderes) por una posible toma de conciencia de las masas ¿? o tal vez tema la mayor atención del problema social por parte de los pobladores de la fría Lima, que después del “Baguazo”, el 11 de junio, realizó a una gran movilización. En dicha fecha salieron y participaron una gran cantidad de sectores que no eran recurrentes a este tipo de marchas pero indignadas por el accionar del gobierno y  las muertes que  ya todos conocemos. Sin embargo, no nos engañemos que sólo fue una manifestación del momento de cierto sector, pero ojalá me equivoqué y que la critica vaya a la propuesta y a la organización.

Pero, sigue el miedo al ver las frases antiparo y darse cuenta del autoritarismo de García, del caos social que provoca y el terrorismo de Estado que impulsa por defender el modelo económico que causa y ha causado la muerte de muchos, pero sabemos que no es el modelo sino el sistema capitalista mismo que sólo beneficia a unos cuantos que creen tener el derecho de comprar/vender todo sin importarles el dolor y la vida de animales, personas y la destrucción de la naturaleza.

Y la pregunta del millón ¿de dónde salió el dinero para toda la publicidad en paredes y banderolas contra el paro del 8 de julio? Tal vez de los millones de peruanos que pagaron con sus impuestos dicha campaña o para no ser mal pensados, seguro las bases y juventudes apristas hicieron una bolsa, con sus propinas, para tranquilizar a su asustado y paranoico líder del partido y gran jefe de Estado.

Pero los que hemos superado el complejo de caudillismo, entendemos que ningún gobierno, ONG o grupo religioso por más obras y trabajos que realicen para alivianar la problemática de la población, NO cambiarán nada, pues éstas son únicamente caretas que siguen manteniendo el sistema basado en la organización autoritaria, basada, a su vez, en la explotación de unos sobre otros; pues se entiende que todo cambio social y real no vendrá por mandato divino ni gubernamental, nacerá de nuestras propias manos organizándonos desde abajo, en nuestras poblaciones y nuestros barrios desde una organización horizontal y antiautoritaria, sin esperar nada  de ningún gobierno llámese popular, obrero, nacionalista o militar.

                                 El bardo . 07-07-09

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