Gabriela Mistral y el anarquismo (II parte)

Publicado: thUTCp3043UTC09bSat, 19 Sep 2009 13:43:19 +0000UTC 28, 2008 en 533960

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“El pequeño ejército loco”

Durante la medianía de la década de 1920, numerosas repúblicas latinoamericanas eran ocupadas por Estados Unidos, entre ellas Nicaragua. En ella, un campesino, Sandino, tomando, según mi juicio, los colores de la bandera anarcosindicalista -rojo y negro- el año 1926, se lanza en defensa de su pueblo y su libertad. Es así, como con una escuálida hueste -“eran 30 con él”, dice la canción- se interna en la selva preparando la resistencia armada, encabezando el “ejército de los hombres libres”, a despecho, claro está, de los nacientes partidos comunistas latinoamericanos.

Editados por el diario “El Mercurio”, su defensa pública, cayó en el más ignominioso de los silencios. No obstante aquello, si bien sus palabras de apoyo a Sandino llevan un furibundo espíritu americanista, Gabriela Mistral escribe años antes, un 17 de abril de 1922: “¿Odio al yanki?… ¿Por qué le odiaríamos? Que odiemos lo que nos hace vulnerables a su clavo de acero y oro, a su voluntad, a su opulencia” [13]. En este fragmento, según mi opinión, es posible vislumbrar una clara reflexión libertaria al diferenciar sociedad con Estado. Hecho no menor, al constituir, por lo demás, la base del pensamiento anarquista. Elemento olvidado por muchos jóvenes, simpatizantes libertarios, que despotrican contra el “sucio judío” [14] frente a las atrocidades cometidas por el Estado de Israel en contra del pueblo palestino.

Así, Gabriela Mistral no cae en el revanchismo fácil que adolecen ciertas lumbreras izquierdistas, ni tampoco cae en la ficción de las ciencias jurídicas que buscan equiparar sociedad con Estado, de forma necesaria. Considera, según mi interpretación, que un grupo de gobernantes pueden, en virtud de intereses económicos y geopolíticos, llevar a cabo una empresa de conquista, aunque sin representar necesariamente el sentir de una nación en su totalidad.

Gabriela Mistral y los presos de Bragado

En América Latina, especialmente, después de la crisis del 29, emergieron numerosas dictaduras o mandatos de variados tintes ideológicos. En la tierra hermana, la Argentina, el año 1930, Uriburu derroca al segundo gobierno de Hipólito Irigoyen, un mandatario con contradicciones insalvables, pues a pesar de realizar cambios al final del régimen oligárquico, también blandió la espada contra los trabajadores de la Patagonia durante su primer mandato, el año 1921. Así, durante la dictadura de Uriburu, en la cárcel de Bragado -localidad del gran Buenos Aires-, el año 1931 caen siete anarquistas, supuestamente culpables del asesinato de un político conservador. Entre ellos estaban los obreros Reclus de Diago, Santiago Mainini, Pascual Vuotto, Rossini.

La “década infame” de la historia argentina -por la corrupción y la violencia ejercida en esos años- encarceló finalmente, a los primeros tres, liberando al resto. El presidio de Vuotto, Mainini, y de Diago duró 11 años, desde 1931 hasta 1942, exactamente.

Este caso, se asimiló mucho al luctuoso recuerdo de Sacco y Vanzetti, sentados en la silla eléctrica en E. U. el año 1927. Así, el presidio de estos tres ácratas fue bastante duro, por suerte contaron con el apoyo de otros grupos de izquierda, que se solidarizaban contra la injusticia cometida.

En torno al tema, el historiador argentino Felipe Pigna, en su obra “Los mitos de la historia argentina” expone la siguiente carta enviada la navidad de 1939, al anarquista Pascual Vuotto. Esta dice -la reproduzco enteramente-:

“Estimado Vuotto: le agradezco mucho el regalo de sus dos libros y me he leído casi entera su vida. Una de las cosas que más me ha importado en este mundo es la situación del preso. No es un interés literario, sino muy íntimo. Su caso me ha conmovido en profundidad. Defienda su alma para conservar la esperanza y un poco de alegría. Esta es indispensable para trabajar y sencillamente para vivir. Yo sé que esto cuesta mucho, pero es heroicamente, posible. Cuando usted salga de allí, la vida le parecerá más ancha y más hermosa que nunca. Y yo no dudo de que usted saldrá porque tiene amigos que velan porque se haga justicia”. Gabriela Mistral [15].

Acá en Chile, incluso muy pocos ácratas tenían conocimiento de esta misiva, escrita al anarquista Vuotto; Tengo entendido que José Ego Aguirre comentó a unos compañeros este suceso, pero claro está, con nula repercusión en un ámbito global, para qué decir en la esfera académica.

Palabras finales

Una de las cosas que más llama mi atención en relación al tema expuesto, es la profunda ignorancia en torno a la relación de Gabriela Mistral con los anarquistas. Personalmente la creo librepensadora, mas también postulo casi con certeza absoluta su conocimiento del pensamiento anarquista [16], quizás por medio de González Vera. En todo caso, el desconocimiento sobre esta faceta de Mistral, es algo común en nuestro país de “ciegos”, por ejemplo, recién ahora se publicaron los escritos libertarios de González Vera y Manuel Rojas, en el libro “Letras Anarquistas”. Ahora bien, específicamente en lo que atañe a Lucila Godoy, la escritora Matilde Ladrón de Guevara, en su obra “La rebelde Gabriela”[17], comenta que fue su origen humilde lo que gatilló su sepultura, siendo además sus críticas al latifundismo y las oligarquías las que motivaron enconados comentarios, por ejemplo, de Raúl Silva Castro, en la prensa nacional.

De esta manera, el camino de Gabriela Mistral, estuvo siempre al lado de los humildes, de los niños descalzos, de los trabajadores explotados, de los anarquistas injustamente detenidos, en fin, su espíritu tuvo un signo libertario, librepensador, antifascista. Por estos motivos, según mi juicio, el escritor ácrata rancaguino Óscar Castro Zuñiga, el único chileno que escribió, además, un responso a García Lorca cuando fue asesinado por el fascismo, le dedicó este poema a Gabriela Mistral:

 “Cuando inmóvil te quedes

-Ay, Gabriela, Gabriela-

Te acuñarán los Andes

Como en una moneda y te harán de greda el sarcófago

Para que siempre tengas tierra” [18].

 

Notas:

[12] Cappelletti, Ángel. “El anarquismo en América latina”. Editorial Ayacucho, Venezuela, 1990, página 85.

[13] Mistral, Gabriela. “El Grito”. Fuente Internet.

[14] Me basta sólo con recordar a la “Federación anarquista judía”, existente en Inglaterra y dirigida por el incansable Rudolf Rocker.

[15] Pigna, Felipe. “Los Mitos de la historia argentina”, Editorial Planeta, tomo 3, página 274.

[16] Grata fue mi sorpresa al encontrar en la página web de la “Biblioteca virtual José Ingenieros”, un folleto de pedagogía anarquista, cuyo prólogo lo redacta Gabriela Mistral.

[17] Ladrón de Guevara, Matilde. “La Rebelde Gabriela”. Editorial Araucaria, 1984.

[18] Castro, Óscar. “Bajorrelieve de Gabriela” en “Nueva Antología Poética”. Editorial del Pacífico, Chile, año 1972, página 71.

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